El poder de las empresas resilientes: cómo la inclusividad puede transformar las cadenas de suministro

En un entorno económico cada vez más incierto, marcado por la inflación, los cambios geopolíticos y la inestabilidad de las cadenas de suministro, las empresas se ven obligadas a repensar sus estrategias. En este contexto, la resiliencia emerge como una competencia esencial no solo para sobrevivir, sino para liderar el cambio.

Pero ¿qué significa ser una empresa resiliente? No se trata únicamente de resistir las adversidades, sino de adaptarse de forma proactiva, sin perder de vista los objetivos estratégicos. Las organizaciones resilientes analizan el entorno, aprenden de las dificultades y se transforman con agilidad, apoyadas en sus recursos humanos, procedimientos y cultura organizacional.

Uno de los pilares de esa transformación es la estrategia de compras. Las personas líderes más visionarias del ámbito empresarial están incorporando las compras inclusivas como una herramienta para gestionar riesgos, aumentar la eficiencia y generar valor a largo plazo logrando resultados sobresalientes: reducción de costes, mejora de la eficiencia, mayor innovación y, sobre todo, una cadena de suministro más resiliente.

En este nuevo paradigma, las empresas propiedad de mujeres destacan como motores de innovación y agilidad. Representan una alternativa sólida y cercana para las grandes corporaciones que buscan flexibilidad, compromiso y capacidad de adaptación. Son también una herramienta clave para reducir los riesgos asociados a las inversiones en productos y servicios esenciales, ya que ofrecen soluciones creativas, proximidad y una estructura ágil frente a las fluctuaciones del mercado.

Conclusión: resiliencia es también inclusión

Las empresas que hoy lideran no son necesariamente las más grandes, sino las más inteligentes a la hora de construir relaciones sólidas, diversas y sostenibles. La resiliencia empresarial se alimenta de la diversidad, la innovación y el liderazgo femenino.

Invertir en empresas proveedoras innovadoras y diversas —especialmente en empresas lideradas por mujeres— no solo es una apuesta justa, sino una estrategia ganadora a largo plazo.

Beneficios de las Redes de Empoderamiento Femenino

Mujer Exportadora ha regresado de Cuba tras la realización de dos talleres organizados por la Cámara de Comercio de Cuba  en el marco del Programa Al – Invest 5.0, financiado por la Comisión Europea y coordinado por CAINCO. El primero sobre plataformas de inteligencia competitiva y el segundo sobre la importancia de las redes virtuales colaborativas para el empoderamiento femenino, que podemos resumir en los siguientes beneficios que aportan a:

Gobiernos:

  • Mayor impacto a través de la acción coordinada al alinear las iniciativas nacionales y locales en el empoderamiento económico de las mujeres.
  • Mayor visibilidad y credibilidad para atraer nuevas asociaciones y fondos.
  • Sostenibilidad e impacto a largo plazo.

Instituciones:

  • Mayores capacidades para brindar servicios a mujeres empresarias.
  • Mayor visibilidad Mujeres empresarias.
  • Reglas del juego para la cooperación del sector privado.

Empresarias:

  • Mayores oportunidades de networking con otras empresarias, compradores e inversores.
  • Ampliación de conocimiento a través de la mejora de la competitividad técnica y conocimientos de mercado.
  • Oportunidades de crecimiento económico a través de B2Bs, ferias comerciales.
  • Sostenibilidad e impacto a largo plazo.

Y como bien sabemos el comercio internacional ayuda al empoderamiento económico  de las mujeres contribuyendo a la equidad de género.

Finalmente, cabe destacar que en Equidad de Género, Cuba cierra completamente su brecha de género en las mujeres en el parlamento y se sitúa en la posición 23 (frente al puesto 29 de España) según el ránking The Global Gender Gap 2018 de WEF (World Economic Forum).

¡Felicidades amigas cubanas!