La nueva investigación de The Hackett Group sobre «supplier diversity» o diversidad de proveedores en 2025 confirma una tendencia clara: las grandes empresas siguen apostando firmemente por construir cadenas de suministro más inclusivas, resilientes y representativas. Pero el camino no está exento de desafíos y requiere evolución constante.

🌍 Programas de diversidad: más vigentes que nunca
Según el informe, el 90 % de las empresas encuestadas (80–100 empresas globales de gran tamaño de Norteamerica y Europa, con equipos de compras liderados por directivos de alto nivel, ingresos superiores a 5 000 M USD) afirman que mantendrán o aumentarán su apoyo a los programas de diversidad de proveedores en los próximos 12 meses. Solo un pequeño porcentaje prevé reducir su inversión o prioridad en este ámbito.
Entre las acciones más comunes:
- Reformular el programa: aclarar qué significa “proveedor diverso” (incluyendo pequeñas empresas).
- Reforzar la meritocracia: destacar que los contratos se otorgan según criterios objetivos.
- Renombrar iniciativas bajo conceptos como “compras responsables” o “suministro inclusivo”.
- Ampliar el alcance: más enfoque en proveedores locales y pequeñas empresas, permitiendo la autoinscripción de todos los proveedores.
📊 Datos clave del informe:
- El mayor desafío sigue siendo encontrar nuevos proveedores diversos.
- Un 75 % planea invertir en capacidades de análisis de datos para mejorar la toma de decisiones.
- El 67 % aumentará el uso de soluciones externas, soluciones de software para mejorar la gestión y trazabilidad.
- El 45 % ya cuenta con programas globales, activos en al menos dos regiones.
- Europa, especialmente el Reino Unido, muestra un crecimiento notable en este ámbito.
🔄 De medir a actuar: el cambio de enfoque
Una de las tendencias más interesantes es el cambio de foco: menos énfasis en medir métricas estáticas y más en la búsqueda activa de proveedores diversos, especialmente en contextos de incertidumbre y riesgo en la cadena de suministro. Las empresas buscan alternativas locales, resilientes y alineadas con valores de sostenibilidad e inclusión.
Conclusión:
La diversidad en la cadena de suministro ya no es solo un imperativo ético, sino una estrategia empresarial sólida. Las empresas que amplien sus carteras de proveedores estarán mejor posicionadas para competir en un mercado global que exige inclusión, transparencia y adaptabilidad.

