Datos desagregados por sexo en el comercio internacional

Sólo pocos países tienen datos sobre la participación de las mujeres en el sector exportador. Faltan datos desglosados por género que informen y orienten mejor las estrategias que se vayan diseñando. Disponer de bases de datos inclusivas desagregadas por sexo como productoras, trabajadoras y consumidoras además de como exportadoras es necesario para medir el impacto del comercio sobre las mujeres e identificación de las barreras en su internacionalización.

La UNCTAD en su último estudio Pautas de compilación para medición de estadísticas de género en el comercio sugiere un enfoque de vinculación de microdatos económicos ya existentes para evitar el coste de generar datos nuevos. Este enfoque lo han llevado a cabo países como Finlandia y Nueva Zelanda.

En Finlandia produjeron indicadores del Valor Agregado de los servicios al Comercio (TiVA) e indicadores relacionados con el género combinando varias fuentes de datos a nivel de empresa y llegaron a la conclusión de que la globalización económica favorece al empleo de hombres y la tendencia no parece revertirse (desde 2012 la participación de las mujeres en la fuerza laboral de las empresas exportadoras ha ido disminuyendo). La brecha salarial entre mujeres y hombres ha sido de aproximadamente dos puntos porcentuales más altos en las empresas exportadoras que en las empresas domésticas. En cuanto al emprendimiento finlandés, un tercio de los empresarios de empresas no exportadoras son mujeres, sin embargo, sólo una quinta parte de los empresarios son mujeres en el sector exportador. Además, en los últimos años, el número de mujeres empresarias en empresas exportadoras ha disminuido.

Por otro lado, en Nueva Zelanda se dieron cuenta que en análisis anteriores de los impactos del comercio hacían un gran énfasis en los impactos del PIB, con sólo una ligera consideración de impactos sociales, de género, distributivos y de otro tipo. Por ello decidieron evaluar la efectividad del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (Australia, Brunéi Darussalam, Malasia, Nueva Zelandia, Singapur y Vietnam) con dos enfoques: participación en la fuerza laboral y las brechas salariales de género, y la representación de liderazgo en las empresas. Lo realizaron mediante estimaciones del empleo de hombres y mujeres en las industrias relacionadas con la exportación y juntando datos administrativos y bases de datos de información empresarial. Los resultados fueron que el número de mujeres en Nueva Zelanda que producen bienes y servicios para las exportaciones ha aumentado constantemente durante las últimas dos décadas.

Sin embargo, las mujeres siguen estando insuficientemente representadas en el empleo exportador, principalmente por su baja representación en los principales sectores exportadores de Nueva Zelanda (industrias primarias y manufactureras). Por el contrario, existe una alta representación de mujeres en el sector de servicios doméstico, (salud y educación, mujeres representan 70% de la fuerza laboral). Por otro lado, la subrepresentación de las mujeres en las industrias exportadoras es menor en las grandes empresas. También la brecha salarial entre hombres y mujeres es ligeramente más significativa en empresas exportadoras que en las empresas no exportadoras. Esto se debe a la “prima a la exportación» (los hombres ganan un 13% más que sus homólogos masculinos en empresas no exportadoras/las mujeres 10%). Y también resultó un sesgo de género hacia los hombres en puestos de alta dirección en las empresas exportadoras de bienes (82%). Sin embargo, las PYMEs tienen más del doble de probabilidades que otras empresas de ser lideradas por mujeres.

Cada país puede contribuir de varias maneras: compartiendo indicadores o medidas que se han adoptado localmente, presentando indicadores potenciales que deberían considerarse, incluso si aún no se han medido, alentar a las agencias de estadísticas la recopilación de datos económicos con desglose de género; y crear herramientas de análisis más efectivas.

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