El comercio electrónico ofrece oportunidades para el crecimiento económico de las mujeres y puede tener un impacto positivo en la diversificación empresarial e internacionalización de las mujeres.
El comercio electrónico puede ayudar a las pequeñas empresas -muchas de los cuales son de propiedad de mujeres- a reducir la inversión inicial necesaria para empezar a operar. También puede ayudar a aumentar el número de clientes pues permite acceder a mercados más lejanos. Las plataformas de comercio electrónico ofrecen un ecosistema de servicios que incluye herramientas de marketing, servicios de pago y logística. Esto puede reducir las barreras de entrada, especialmente para las pequeñas empresas, y ayudar a superar los retos que plantea la entrega al cliente extranjero. Trabajar desde casa también puede resultar atractivo para las mujeres, ya que permite la conciliación laboral con la personal. El comercio electrónico puede fomentar la economía de servicios -en la que trabajan muchas mujeres- y mejorar los conocimientos, las aptitudes y el acceso a la información sobre las oportunidades empresariales.

Sin embargo, los obstáculos generalizados a los que se enfrentan las as mujeres empresarias como las limitaciones de las redes de negocios, menores capacidades empresariales, los estereotipos de género negativos y la escasez de tiempo, tienden a encontrarse también en el comercio electrónico.
Un obstáculo común al que se enfrentan las mujeres empresarias en el comercio fuera de línea es la falta de información sobre una amplia gama de cuestiones, como el acceso y los requisitos de entrada en el mercado, los procedimientos aduaneros, los costes de aduana y transporte, la inteligencia y los datos de mercado, entre otros. Para las mujeres empresarias que comercian en línea sería muy beneficioso tener acceso a esta información y a información específica sobre el espacio digital, como son las opciones de pago electrónico.
Por otro lado, la participación comparativamente limitada de las mujeres en la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) repercute en su familiaridad con las tecnologías digitales y su capacidad para influir en los avances tecnológicos (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2020).
Debido a la necesidad de abordar la brecha digital de género y la discriminación de género en el mundo digital, la incorporación de la perspectiva de género se identificó como una cuestión transversal en todas las líneas de acción, estrategias y planes de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI). El tema del género en el Foro de la CMSI pretende garantizar que la sociedad de la información facilite el empoderamiento de las mujeres y su plena participación basada en la igualdad en todas las esferas de la sociedad y en todos los procesos de toma de decisiones.
Con respecto al ODS 5 de lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas. La meta 5.b establece un claro vínculo entre las TIC y el empoderamiento de las mujeres: “Mejorar el uso de la tecnología instrumental, en particular la tecnología de la información y las comunicaciones, para promover el empoderamiento de las mujeres”.

La falta de datos desglosados por sexo impide cuantificar la contribución de las mujeres al crecimiento económico a través del comercio electrónico, ya que rara vez se incorporan las consideraciones de género y no existen mecanismos de seguimiento para evaluar la participación de las mujeres en la digitalización y su impacto en ellas. Serían útiles datos como el número de empresas propiedad de mujeres en el comercio electrónico nacional e internacional, los sectores en los que operan las empresas de propiedad de mujeres, los desafíos específicos a los que se enfrentan estas empresas, el impacto de las empresas digitales de mujeres en el crecimiento económico, el acceso a la financiación comercial para las empresas digitales de mujeres (“ lo que no se puede medir, no se puede controlar”).
Siguiendo el ejemplo del trabajo global sobre comercio y género realizado en la OMC en la Declaración de Buenos Aires sobre el Comercio y el Empoderamiento Económico de las Mujeres, los países podrían comprometerse a compartir sus experiencias en materia de políticas y programas destinados a fomentar la participación de las mujeres en el comercio electrónico, compartir las mejores prácticas para llevar a cabo un análisis de las políticas de comercio electrónico basado en el género, compartir métodos y procedimientos para la compilación de datos desglosados por sexo relacionados con el comercio electrónico, y garantizar que la Ayuda para el Comercio respalde el diseño y la aplicación de políticas de comercio electrónico más sensibles al género.
Los últimos Acuerdos de Libre Comercio entre la Unión Europea y Nueva Zelanda, y entre Australia y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, pueden convertirse en un modelo para futuros ALC, porque en ellos el capítulo sobre comercio e igualdad de género y el capítulo sobre comercio digital se complementan y se refuerzan mutuamente. De esta forma pudieran garantizar que los compromisos se traduzcan en iniciativas concretas de formación y capacitación para favorecer el acceso de las empresarias al comercio electrónico y así a su internacionalización.
